Algunos síntomas para detectar si un menor consume drogas25 mayo, 2015

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Un menor de edad es una persona que todavía está en formación, tanto mental como físicamente. No es consciente de los peligros y riesgos que le esperan en la vida y es posible que cometan serios errores. Uno de los más graves es que comience a consumir cualquiera de las sustancias tóxicas que están a su alrededor y que pueden llevarle hasta la adicción a estas.

Da igual si es tabaco o si se dedica a participar en los cada vez más comunes botellones. Lo importante es que se enfrente a la posibilidad de entrar en ese círculo vicioso, en el que puede verse atrapado, con toda la información posible y que aprenda a decir NO si se le ofrecee estas sustancias.

Si pese a todo ha comenzado a consumir, es posible detectarlo siguiendo unas pequeñas pistas que pueden indicar que se está produciendo esta situación. La primera podría ser un cambio de amigos, dejando de lado a los que está unido desde la infancia por otros grupos. La presencia de personas más mayores en ese grupo de amigos puede resultar sospechosa.

Otra señal es que pueden haber gastos superiores a lo normal y que hace que su asignación desaparezca rápidamente y sin motivo. Cuidado con esto, porque puede venir unido a la posibilidad de que realice robos en casa para conseguir el dinero rápidamente y de forma fácil.

Los cambios de conducta son también preocupantes. Un joven que siempre ha estado activo, deportista y muy abierto puede cambiar de la noche a la mañana, haciéndose más retraído, encerrándose en su habitación y estando huraño y esquivo. Esto puede deberse simplemente al cambio que se produce en la adolescencia, pero también es posible que se trate de una consecuencia de su toma de contacto con las drogas.

El rendimiento laboral o escolar también baja, por lo que hay que estar atento. Probablemente exista un motivo palpable para que esto suceda y puede tener que ver con el consumo de alguna sustancia y la presencia de una adicción. Esta hace que se abandone el aspecto físico, se descuide la higiene y puedan existir problemas paralelos que acrecenten el problema.

Ante cualquier duda, hay que tratar de averiguar qué sucede y poner los medios adecuados para solucionar el problema antes de que no haya vuelta atrás y se convierta en un asunto que pueda tener serias consecuencias, tanto para el joven como para toda la familia.

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