Benzodiapecinas, unas sustancias que causan adicción20 febrero, 2015

diazepan

Muchas veces, los médicos recetan benzodiazepina para intentar curar algunas afecciones o como ansiolíticos. Pero su consumo puede conllevar a otros problemas diferentes, pero igual de graves y preocupantes que los que intentan resolver.  Esta medicación, aunque está prescrita por un médico y en teoría debe de ser útil para la persona enferma, tiene efectos secundarios que no resultan nada agradables.

Sí, en un principio pueden ayudar en determinadas situaciones, aunque su consumo puede causar esos otros problemas que provocan al ser consumidas. Para comenzar, se trata de sustancias que provocan con facilidad tolerancia y adicción, algo que puede causar más inconvenientes que las enfermedades que se pretenden combatir.

Uno de los primeros efectos es que se elimina la producción del ácido gamma amino butírico, uno de los principales neurotransmisor inhibitorio cerebral, lo que causa que una vez eliminado el consumo de la benzodiazipina no se pueda gestionar correctamente las funciones que realiza esa sustancia natural, por lo que se genera un importante síndrome de abstinencia.

Uno de los graves problemas es que solo con unas tres semanas de consumo comienzan los efectos perniciosos y se produce el síndrome de abstinencia. Además, los riesgos del consumo de las benzodiazepinas se incrementan si se consume alcohol, aunque sea en pocas cantidades, o si se comete el tremendo error de mezclarlas con otras drogas que provocan alteraciones en el organismo.

No es fácil superar un estado de síndrome de abstinencia de las BZP, por lo que muchas veces se necesita asistencia externa profesional para conseguir superarlo. La toma de estas sustancias ha de ser reducida de forma paulatina y controlada por un equipo médico, ya que el abandono inmediato puede poner en riesgo la salud del paciente. Solo el abandono poco a poco puede estabilizar los niveles de la sustancia natural a la que sustituyen las BZP.

Los tratamientos que se ofrecen buscan dar al paciente las herramientas necesarias para conocer y entender su problemática y combatirla con eficacia. Además, debe ayudar a mostrar que se puede vivir sin consumir este tipo de drogas, que aunque vienen avaladas por una receta médica, puede resultar más problemática que las enfermedades que intenta solucionar.

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