El deporte, cuna de muchas adicciones10 agosto, 2016

adicciones en el deporte

El deporte es salud, eso no lo vamos a negar ni nosotros ni puede hacerlo nadie. La práctica de una actividad deportiva moderada fortalece el cuerpo, refuerza la mente y crea vínculos con otras personas con gustos similares. Pero hay un momento en que el deporte pasa a ser profesional y las personas que llegan a este punto se encuentran con un problema que puede afectar al resto de su vida.

Durante la vida de los deportistas profesionales, se dan cuenta de que los retos son cada vez más grandes y se necesita más esfuerzo para conseguir rendir lo que se exige en cada prueba.  Para conseguir superar marcas, llegar a cumplir las exigencias que tiene cada disciplina deportiva, han de entrenar y superarse a sí mismos cada día.

Para ello, muchos optan por el consumo de sustancias dopantes. No se trata realmente de que quieran hacerlo, sino de que se ven obligados a hacerlo para conseguir mantenerse en el mundo del deporte de élite.

En él, la gente se siente forzada a realizar marcas imposibles de romper por sí mismos. Estos esfuerzos pasan factura en el organismo y muchas veces, necesitan llevar al límite a su cuerpo e incluso más allá.

El deporte actual no se fija en los límites del cuerpo humano, sino que provoca que el deportista se vea obligado a consumir sustancias que eleven su capacidad física y que le permita llegar al nivel que se le exige.

Esta exigencia provoca el consumo de estimulantes y otros productos que potencian el trabajo de los músculos y mejoran los rendimientos deportivos. Parece que todo esté controlado y los equipos médicos no darían a sus tutelados nada que pudieran perjudicarles. Por desgracia, todas estas sustancias no son nada buenas para el cuerpo y pueden provocar serios daños, además de llevar hasta una adicción que tenga serias consecuencias.

Los efectos de estas sustancias no solo exageran el esfuerzo realizado por el organismo, sino que causan además serias complicaciones que quedan presentes durante el resto de la vida del consumidor y que lo marcarán para siempre.

Debemos preguntarnos si es necesario romper los límites que impone nuestro cuerpo, buscar destrozar a las personas para arañar unas décimas a unos récords que no conducen a nada, porque muchos de ellos se han conseguido bajo el efecto de unos tratamientos médicos que permiten al cuerpo superar sus límites, pero sin valorar los duros costes que supone estos.

 

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