La adicción, un grave problema que se puede solucionar4 febrero, 2015

drogas y adicciones

Estamos muy acostumbrados a que se vea como normal el consumo de determinadas sustancias que se consideran socialmente aceptadas, aunque se trate de una sustancia ilegal. El alcohol, que sí es legal a partir de la mayoría de edad, es el que está más al alcance de todos. Su consumo no solo está aceptado socialmente sino que se potencia. Nuestra sociedad celebra cualquier evento con alcohol y eso acaba repercutiendo en su consumo y en la adicción que produce.

Pero no es la única sustancia tóxica que entra en el organismo a través de estos “ritos sociales”. El tabaco también es uno de los canales de entrada en las adicciones. De hecho, es normal que se comience a consumir esta sustancia durante la adolescencia. Como es algo habitual, no se tiene en cuenta como un hábito pernicioso y peligroso y muchos jóvenes acaban siendo adictos a él.

Pero además del alcohol y el tabaco, existen sustancias que son extremadamente peligrosas y que pese a ser ilegales, tienen una gran popularidad entre los jóvenes. El cannabis es una de las más extendidas y viene de la mano del consumo del tabaco. Sus efectos son peligrosos, ya que no solo tienen efectos muy negativos en el cuerpo y la mente del consumidor, sino que van asociadas a un estilo de vida que puede destrozar la vida de la persona que lo consume sin que se de cuenta de ello.

La adicción puede causar problemas graves alrededor de la persona que consume estas sustancias. No se tiene en cuenta que sus efectos pueden causar estragos en la salud del consumidor, pero también en sus relaciones sociales y laborales. Un problema grave que puede afectar a la vida de quien sufre esta terrible y olvidada enfermedad.

La necesidad de consumir estas sustancias provoca que se descuide la relación con otras personas e incluso con el mundo laboral. Pero es posible sortear esta enfermedad y, con la ayuda de profesionales, conseguir salir de la espiral de autodestrucción que supone la adicción. Lo primero es reconocer que existe el problema y ponerse en manos de profesionales, porque el mismo problema evita que se pueda sortear en solitario. Pero hay salida.

Imagen | Flickr

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