La automedicación, un riesgo para nuestra salud21 septiembre, 2016

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No es nada raro que de vez en cuando nos sintamos algo indispuestos y necesitemos tomar algún medicamento para superar esos momentos. Normalmente, se trata de medicinas muy generales, que no suelen representar ningún problema y que nos permite mejorar. Esto es algo muy normal y no debe preocuparnos.

Pero hay otros momentos en los que tenemos un problema algo más grave. Una dolencia que dura más de lo normal, una enfermedad que lastra nuestro día a día y pensamos que no pasa nada si tomamos un medicamento para combatirlo. Y ahí es cuando comienza el problema de verdad.

Cuando el problema persiste, antes de ir al médico, lo comentamos en nuestro entorno. La pareja, la familia, los amigos… Siempre hay alguien que aconseja que se tome tal o cual medicamento, que se siga un tratamiento, que a él le ha ido muy bien. Y ahí comienza el problema de verdad.

 

Solo un médico puede establecer un tratamiento con fármacos

 

Hay que tener claro que nadie puede determinar si un determinado fármaco es adecuado para cualquier persona. Los médicos realizan una formación muy grande para conseguir el título y además, están en constante formación para actualizar sus conocimientos. También conocen las enfermedades que se sufren y saben cómo combatirlas.

Nadie sin esa formación puede ofrecer un tratamiento que funcione para cada caso concreto y sobre todo, conoce qué está recetando y qué efectos tiene cada fármaco. Por eso, no se debe tomar ninguna medicina que no esté controlada por un médico.

Los fármacos que ha utilizado un familiar para curar una dolencia que puede parecer similar a la que se sufre puede ser que realmente empeore  el estado de la enfermedad o dolencia que tengamos. No se sabe qué sufrimos realmente y qué necesitamos para solucionar el problema. Se desconoce el medicamento que se necesita y sobre todo, la dosis que es adecuada en cada caso concreto.

Una medicación equivocada puede ocasionar serios daños a nuestro organismo y crear complicaciones que dificulten la cura de la enfermedad. Nunca se debe tomar una medicación sin prescripción médica, aunque hayamos tomado antes ese tratamiento para algo similar. Nuestra salud saldrá ganando y lo agradecerá.

 

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