La culpa que nos impide avanzar15 junio, 2016

culpa

A veces, nos sentimos mal por haber provocado que otra persona sufra. Son momentos en los que tomamos alguna decisión que provoca que esa otra persona tenga un sentimiento de abandono, la hayamos herido y veamos como, a causa de nuestras acciones, ha recibido algún daño moral o sentimental.

Ver a esa persona o personas sufriendo causa en nosotros un sentimiento de culpa y muchas veces, en lugar de sentirnos mal e intentar solucionar lo que haya podido provocar nuestras acciones, nos sentimos impelidos a retraernos y desaparecer de la vida de esa persona, al menos, “hasta que se le pase”.

 

El sentimiento de culpa puede hacer que una situación que se pueda solucionar fácilmente se convierta en un problema a largo plazo

 

Esa actitud, provocada por la culpa, puede hacer que la situación incómoda se prolongue en el tiempo y que sea causante de no pocos problemas durante mucho tiempo. La culpa impide que tomemos decisiones y preferimos ocultarnos esperando que las cosas se resuelvan por sí mismas.

Un grave error, porque las soluciones no vienen solas y hay que trabajar para encontrarlas. Por este motivo, es imperativo parar y reflexionar sobre lo ocurrido. Si hay problemas a solucionar, hay que pensar qué los ha provocado y cómo se puede solucionar sin caer en la trampa de la autocompasión.

Esta provoca que nos sintamos culpables por lo ocurrido y que no seamos capaces de reaccionar y solucionar los problemas causados. Esta situación se da en demasiadas ocasiones y provoca que un problema que podría resolverse en muy poco tiempo cause conflictos que se podrían haber evitado.

La culpa no es un sentimiento negativo, sino que puede ser positivo, ya que con el sentimiento de culpa se puede ser consciente de una serie de actos que pueden llegar a herir a otras personas. De esta manera, se puede pensar en lo que ha ocurrido, por qué se han producido estos problemas y la mejor forma de conseguir solucionarlo.

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