La metanfetamina y sus consecuencias, a examen en Australia25 mayo, 2015

Metanfetaminas

Estos días se está celebrando en Australia la “Cumbre del Hielo“. Se trata de una serie de ponencias y la realización de un estudio sobre el consumo de la metanfetaminta, una droga que está viendo aumentado su consumo en la zona Este de este país. Los datos que se ofrecen son estremecedores, ya que muchos jóvenes están cayendo en el consumo, dado que se percibe como una droga de carácter festivo y lúdico.

La realidad es distinta y provoca situaciones bastante desesperantes para las familias implicadas por los consumidores. Se trata de una droga que afecta a los jóvenes, por lo que sus efectos se ven aumentados por el estado en el que se encuentran, todavía en periodo de crecimiento y con el organismo todavía en formación.

Durante una de las reuniones se ha contado la historia de un joven ingresado en un hospital australiano que, bajo los efectos de las drogas se arrancó los ojos y se los comió. No se conoce si esto ocurrió exactamente así o si se trata de otra leyenda urbana de dudosa credibilidad, pero no hace falta llegar a esos extremos para comprender el verdadero riesgo que ofrece la metanfetamina.

Los usuarios de las sustancia experimentan ataques psicóticos, con mucha violencia y con frecuencia se ven inmersos en peleas en discotecas y otros establecimientos de ocio. Se encuentran en un estado de nervios y necesitan solo una pequeña chispa para saltar y agredir a otras personas. Los cambios de comportamiento son bastante fuertes en las personas que consumen esta droga y pueden llevar a consecuencias muy graves.

Además, se trata de una droga relativamente barata y fácil de encontrar, lo que aumenta su peligrosidad. No solo puede ser comprada con facilidad, sino que su bajo precio puede hacer que se consuma en una cantidad elevada y acreciente los riesgos. Antes de consumir, se ha de pensar muy bien si interesa perder el control de esa manera, que se altere el ritmo cardiaco y tener muchos números para que se produzca un paro cardiorespiratorio. No creemos que valga, en absoluto, la pena.

 

 

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