Las drogas naturales, tan dañinas y peligrosas como las sintéticas20 mayo, 2015

burundanga

Uno de los grandes mitos que existen alrededor de las drogas es que si algo es natural, es decir, se encuentra en la naturaleza, no es malo, en contraposición con la idea de que si se trata de un elemento sintético, este sí que es malo para la salud y se debe evitar. Y hablo de mito porque es, sencillamente, falso.

La naturaleza ofrece entre su inabarcable surtido de sustancias tóxicas algunas que pueden considerarse tóxicas, que se pueden utilizar también para el ocio y el recreo, en forma de drogas. Son muy peligrosas, aunque se consigan de la naturaleza, sin más aditivos, y aunque pueda parecer que ayudan a sobrellevar algunos momentos, como los de ocio, pueden acarrear consecuencias muy graves.

La más conocida y utilizada es, claro, el cannabis. Algunos de los argumentos que esgrimen los defensores de esta droga, que tantos problemas acarrea a quien la consume, pasan precisamente por ese camino, que es natural. La presencia del THC en la naturaleza no hace que este no sea peligroso y cause todos los problemas de los que hemos hablado en varios artículos anteriores.

Hay otras drogas que surgen de la naturaleza y que se utilizan, en mayor o medida, para provocar estados alterados de la consciencia. Uno de ellos es la escopolamina o, como mejor se conoce, la burundanga. Su uso, que provoca un estado de inconsciencia que anula la voluntad, ha hecho que haya conseguido conocerse como “la droga de la violación“, con lo que ya se puede intuir el riesgo que conlleva su uso.

El estramonio es una planta que también se puede utilizar para buscar “colocarse”. Es una sustancia natural que se utiliza desde hace cientos de años, se puede consumir fumada o en infusiones. Uno de sus mayores riesgos es que a partir de cinco gramos de sus semillas es una dosis mortal.

La ayahuasca, con su nombre tan evocador, es también una planta que lleva al consumidor a un estado de distorsión de la realidad, que puede llevar a estados de euforia, pánico y ansiedad, algo muy peligroso, ya que afecta de manera muy rápida al organismo y puede traer serias consecuencias.

Por último, vamos a señalar una droga bastante curiosa, que indica hasta qué punto puede estar una persona condicionada por la necesidad de estar bajo el efecto de una sustancia tóxica. En algunos lugares del mundo donde no se puede acceder a una droga, los adictos defecan y orinan en un recipiente de plástico y dejan que se fermente. En el cuello de la botella colocan un globo, que va capturando los gases que escapan de la botella y tras unos días, lo sacan y lo aspiran.

El adicto siempre necesita una sustancia de este tipo para funcionar correctamente, lo que siempre condiciona su vida y busca la manera más extraña de conseguirla. Esto, por desgracia, se traslada a otros aspectos de su vida y esta termina siendo dominada por la adicción.

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