Las fiestas del pueblo ¿barra libre de alcohol?14 septiembre, 2016

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Cada verano, cuando comienza la temporada de vacaciones, miles de pueblos a lo largo y ancho de la península comienzan a celebrar sus fiestas patronales. No importa que sean grandes ciudades o pequeñas aldeas. En prácticamente todas las poblaciones toca una o dos semanas festivas.

Pero estos días de fiestas, sean del tipo que sean, beben en una cultura muy arraigada en otros tiempos, en los que se utilizaban para escapar de una situación social muy compleja y que no era nada agradable de vivir. Aunque las autoridades de los pueblos tenían su parte del poder y hacían y deshacían a su antojo, la inmensa mayoría vivía sometida al trabajo y no tenían acceso al ocio más que esos pocos días al año.

Por eso se establecían costumbres que hoy nos parecen aberrantes, con el maltrato animal como bandera, pero también justificando el consumo masivo de alcohol y otras actividades que provocaban situaciones nefastas y con graves consecuencias.

Hoy en día, cuando el acceso al ocio es diferente y se puede disfrutar de muchas maneras, resulta extraño que sigan sucediendo estas situaciones. El consumo de alcohol no puede justificarse igual que hace 60 años, porque no existe esa necesidad de evadirse de una realidad cruel y asfixiante, por mucha crisis económica que estemos viviendo ahora.

En las fiestas de los pueblos y ciudades se puede ver a niños consumiendo alcohol, siendo el primer contacto también con el tabaco y otras sustancias todavía más peligrosas. Y todo ello, con el beneplácito de los adultos, que no solo no evitan estos comportamientos, sino que lo fomentan y apoyan.

Por este motivo, hay que pensar bien en lo que hacemos para que los niños queden al margen de estas celebraciones con excesivo alcohol y tengamos  en cuenta que se trata de una sustancia realmente peligrosa. Para su organismo en crecimiento y que puede provocar también futuros problemas de adicciones y comportamientos adversos.

Los niños deben de ser protegidos, porque no cuentan con las herramientas de las que disponemos los adultos para evitar situaciones de riesgo. Con una educación correcta, podremos evitar situaciones de riesgo y evitar que la sombra de la adicción sobrevuele a los más indefensos.

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