Legalizar las drogas ¿la solución al problema de la adicción?18 mayo, 2015

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En el recurrente debate sobre la legalización de las drogas aparece siempre una cuestión que parece que decanta la balanza hacia el lado de los que abogan por su legalización. Con el control del gobierno, el comercio de las sustancias que hoy son ilegales, desaparecerían las mafias y se podría controlar su tráfico. Esto no deja de ser algo bastante lógico, pero no es exacto del todo. No todo serían beneficios, aunque se eliminaran las tramas mafiosas que hoy controlan las drogas.

Y es que, más allá del problema que representa el delito que supone traficar con drogas ilegales, hay uno más complejo y peligroso. Se trata de un tema que tiene que ver con la salud de los consumidores y es la tan temida adicción.

Si no se pone barreras en el consumo de drogas, sean estas las que sean, puede hacer que sea mucho más sencillo acceder hasta ellas. El consumo se dispararía y aunque, pongamos que la composición de las drogas estuviera controlada y no existiera en ellas ningún ingrediente que sirviera para causar un daño mayor que la propia droga, como suele suceder en la droga ilegal, la adicción a ella crecería exponencialmente.

Hay que recordar que, aunque se abogue por su libre consumo, incluso el cannabis es una sustancia tóxica que causa serios daños en el organismo. Si se legalizara su uso, es posible que lo que se vendiera fuera exclusivamente cannabis, sin añadidos. Pero esta sustancia, ya de por sí, tiene serios riesgos cuando se consume. Los efectos del THC ya han sido muy comentados y además, aunque se diga lo contrario, sí que provoca una adicción severa.

Así que la legalización no evitaría uno de los mayores riesgos, que es una consecuencia grave de su consumo. La adicción seguirá existiendo. Es más, habrá un aumento de esta enfermedad entre los cada vez más consumidores y nos encontraremos con un serio problema. A más consumo, más personas afectadas y más familias rotas. Aunque la compra de la marihuana pudiera hacerse en lugares controlados y legales, sus efectos serán los mismos.

La solución no pasa por la legalización, sino más bien por la total erradicación de estas sustancias, que no aportan ninguna ventaja y sí demasiados problemas. Incluyendo, en demasiados casos, la destrucción de la vida del consumidor, eliminando sus relaciones laborales, sociales y familiares. Y en muchos casos, conduciendo hasta la muerte. No parece un buen plan, ¿verdad?

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