Los hipnosedantes: Un riesgo por su consumo por automedicación17 abril, 2015

diazepan

Los hipnosedantes son un tipo de medicación que se utiliza para paliar trastornos del sueño, periodos de ansiedad, cuadros depresivos  y los ataques de pánico, así como algunas fobias. Se utilizan desde la década de los años 60 del siglo pasado y fueron poco a poco sustituyendo a los barbitúricos. Estos tenían más riesgos y la seguridad que ofrecen la benzodiacepinas, como también se conocen, propició que fueran más utilizadas una vez comenzaron a sintetizar hasta 2.000 tipos diferentes.

Algunos de los nombres comerciales por los que se conocen estas sustancias son Trankimazin, Orfidal, Tranxilium, Lexatin o Valium, entre otros. Son medicamentos que están presentes en muchos botiquines de casa y se han convertido en algo común que se consume con demasiada frecuencia.

El riesgo de un tratamiento con estas sustancias no tendría que tener ningún riesgo, ya que siempre está prescrito por un profesional, que realiza un seguimiento completo del paciente. El médico es el que prescribe la dosis necesaria para cada persona, tras un estudio personalizado y si se siguen sus indicaciones, no representa ningún problema de entrada.

El riesgo aparece cuando se comienza un tratamiento con hipnosedantes o benzodiacepinas sin el control de médico. Esto, aunque pueda parecer inaudito, es algo cada vez más común. Muchas personas acceden a este tipo de tratamientos sin control y es entonces cuando pueden verse las graves consecuencias de su consumo incontrolado.

Los datos acerca de esta cuestión son preocupantes, ya que hay un alto porcentaje de la población que se ha automedicado con benzodiacepinas alguna vez en el último año y su consumo, tanto en esta modalidad como bajo control médico, ha crecido alarmantemente.

La Encuesta sobre alcohol y drogas en España, un estudio del Plan Nacional sobre la Droga que se realiza cada dos años, es la tercera sustancia más consumida, tras el alcohol y el tabaco. Las tres son drogas legales, pero esto no les exime del riesgo para la salud que tienen.

Esta encuesta, realizada por última vez en el año 2013, ofrece datos relevantes sobre quién y cómo consume estas drogas. Es curioso ver que la edad media de los que comienzan a consumirlas es de 35,2 años, una edad que se mantiene de anteriores estudios. Entre todas las drogas que se estudian en la encuesta, es la que tiene  una edad de introducción más alta.

También es la droga en la que el mayor porcentaje de consumidores son mujeres, algo que rompe con la tendencia de otras drogas, tanto legales como ilegales, que son consumidas de forma mayoritaria por hombres. Estos dos datos pueden resultar bastante relevantes en otro tipo de estudios, que no voy a tratar por no ser el objeto de este artículo.

Los hipnosedantes o benzodiacepinas tienen dos riesgos muy notables: la tolerancia y la posterior dependencia. Muchas veces, los consumos parten de un tratamiento prescrito por un médico, aunque en ocasiones se alarga sin conocimiento del profesional y se continúa consumiendo sin un control adecuado.

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